El exitoso seven
Debe estar feliz, en su tumba, el legendario Ned Haig, el inventor del rugby a siete. Yo ya lo mencioné en anteriores trabajos: era el carnicero de Melrose y, por 1880, jugaba al rugby en su ciudad del " Border" escocés.
Ned estaba molesto porque no podÃa armar un equipo competitivo de 15 hombres. Encontró una solución con una idea brillante: Plasmó un torneo, de un dÃa, con formaciones de siete protagonistas: tres forwards y cuatro backs. Fue todo un éxito.
La iniciativa del " butcher" Adam "Ned" Haig se hizo en la jornada de la feria anual de la región y el club Melrose cobró entrada. Los beneficios sirvieron para comprar nuevos postes y, además, para ayudar a una entidad benéfica. Esa forma de rugby se redujo a los Borders escoceses hasta que, en 1926, los ingleses lo adoptaron y crearon el " Middlesex Sevens" que, poco a poco, se transformó en la fiesta final de la temporada británica, donde 50.000 espectadores se reúnen en el fastuoso estadio de Twickenham.
¿ Saben ustedes, lectores, qué argentinos compitieron en el Middlesex Sevens? Los muchachos de CASI ( Club Atlético de San Isidro), con Santiago "Tati" Phelan a la cabeza. SÃ, el todavÃa ( ojalá siga) entrenador de Los Pumas.
El viejo club de San Isidro ganó un torneo que organizaba el Buenos Aires Cricket and Rugby Club y el premio era jugar en el seven de Twickenham. La institución más antigua del rugby argentino cumplió y , al año siguiente, el septeto del Atlético se presentó en la "Catedral del Rugby " inglés. Fue una experiencia maravillosa, porque los sanisidrenses llegaron hasta las instancias finales , apoyados por una hinchada que se trasladó desde la Argentina. Me consta: yo estuve allá.
Muchos tampoco recuerdan que un grupo de Pumas llegó a la final del Seven Mundial, cuando se disputó en Hong Kong. Perdieron contra Gales en el cotejo decisivo pero estuvieron muy cerca de quedarse con el tÃtulo.
Esa isla, que está en el medio del Mar de la China, cerca de Kowloon, la zona comercial ubicada en la costa del gigante asiático. En los ´70 era un protectorado y los residentes británicos-chinos armaron un Seven mundial, con el concurso de naciones de oriente, Europa, OceanÃa y americanos de Canadá, Estados Unidos y la Argentina. Yo viajé con el septeto de la UAR y quedé maravillado por la fiesta que vivÃan los espectadores. No sólo corrÃa el alcohol durante tres dÃas sino que, entre partido y partido, ponÃan música muy alegre y los hinchas bailaban. Esta costumbre, después, se hizo hábito en todos los "Sevens".
La IRB ( International Rugby Board) tardó en darse cuenta que esa modalidad de rugby convocaba multitudes. Pero , en los ´90 , asumió el control del "seven" y, en la fabulosa ciudad de Edimburgo ( correspondÃa que fuera Escocia el sitio elegido) organizó el Primer Mundial de esta especialidad de rugby. Contra todos los pronósticos, lo ganó Inglaterra.
Desde entonces , el juego de siete hombres ( o mujeres) por equipo ha tenido un crecimiento fabuloso. Es la forma elegida para participar en los Juegos OlÃmpicos de RÃo de Janeiro. Ya es una disciplina en los Juegos del Commonwelth ( los del imperio británico) , en las Maccabiadas ( de las comunidades judÃas), en los Juegos del Oriente y, desde 2011, en los Panamericanos, donde Los Pumas perdieron la final contra Canadá.
El Campeonato Mundial, el de la IRB, también es un suceso. En el final de 2011 y durante todo 2012 cuenta con un programa que recorre todos los continentes. Comenzará el próximo fin de semana- 25y 26 de noviembre- en Australia. Seguirá el 2/3 de diciembre en Dubai. Después el 9/10 de diciembre en Sudáfrica; 3/4 de febrero 2012 en Nueva Zelandia; 10/11/12 de febrero en Estados Unidos; 23/24/25 de marzo en Hong Kong; 31 de marzo/1 de abril en Japón; 5/6 de mayo en Escocia y, por último, el 12/13 de mayo en Inglaterra.
Los torneos incluyen, asimismo a las mujeres, que han mostrado su belleza y sus destrezas en diferentes pruebas. Al respecto, las muchachas neocelandesas son, hasta ahora, imbatibles. Vale aplaudir a las chicas brasileñas que ya están en el grupo selecto, bastante distante para las damas argentinas.
El "Seven" es espectacular porque no es violento y prevalece la velocidad y la destreza en el manejo de la pelota. Por eso gusta no sólo a los que conocen el rugby sino a los neófitos, atraÃdos por la resistencia , las combinaciones entre los protagonistas y la continuidad de los ataques.
Sin embargo, esta modalidad con la "ovalada" tiene una deficiencia: deja afuera a los forwards grandes, principalmente a los primeras lÃneas. Desaparece esa maravillosa caracterÃstica del rugby, observado en las primeras épocas- el siglo XIX - por el rector del Colegio de Rugby: su estructura permitÃa que fueran protagonistas jóvenes y niños altos, bajos, gordos y delgados. En los "sevens", sólo caben los ágiles, los veloces, los livianos.
En otros tiempos, cuando yo practicaba este maravilloso deporte , era valorado el hooker en los septetos , pues era importante enganchar la pelota en los scrums. Por eso jugué muchos torneos de "siete", en divisiones inferiores y en Primera. Aun cuando era pesado, servÃa a mi equipo pues conseguÃa la posesión en las formaciones fijas. Además, porque era un aceptable tackleador y, gracias a los innumerables "tocados" ( donde sólo manipulábamos la pelota) era solvente para los pases. En el siglo XXI cualquiera cumple el rol de delantero; sólo interesa su presteza.
Ahora, cuando brillan los "Sevens", los vigorosos no tienen cabida y se reduce a un grupo selecto de individuos. Ha desaparecido, en definitiva, una condición esencial y social del rugby: el concurso de la variedad fÃsica de hombres y mujeres.






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