SIC, Alumni y la Panamericana

El club de Boulogne se consagró, nuevamente, campeón de la URBA. Como se sabe, venció ajustadamente a Alumni, en el último minuto del segundo período de desempate. Honores al San Isidro Club y aplausos a la "Asociación" de Tortuguitas porque luchó hasta el último instante y, con un poco de suerte, pudo haberse quedado con el título.



El club de Boulogne se consagró, nuevamente, campeón de la URBA. Como se sabe, venció ajustadamente a Alumni, en el último minuto del segundo período de desempate . Honores al San Isidro Club y aplausos a la "Asociación" de Tortuguitas porque luchó hasta el último instante y, con un poco de suerte, pudo haberse quedado con el título.

Ahora, qué tienen que ver estos conjuntos del rugby porteño con la Ruta Panamericana? Porque, probablemente, sin esa vía rápida no hubieran tenido el crecimiento y la evolución de las últimas décadas. El ganador del certamen 2011 nació en 1935, después de que casi todos los jugadores de los planteles superiores se alejaron del centenario CASI, apoyados por casi todas las chicas del hockey.

Fundado el SIC, resolvieron dónde jugarían. Le alquilaron a Manuel Aguirre (cuya hija, Victoria, fue la que firmó la donación de los terrenos que ocupa CASI) la parte baja de la quinta donde hoy está el Museo Juan Martín de Pueyrredon. Lo curioso fue que se entrenaban y competían a 200 metros del viejo Atlético, ya que la casona de los Pueyrredon ( después propiedad de los Aguirre y, hoy de la Municipalidad de San Isidro) está a dos cuadras del primer club.

Los muchachos del San Isidro Club sabían que su primera cancha era poco apropiada para practicar deportes , por la tierra despareja y porque el ámbito era pequeño. Los mayores de la novel institución se vieron obligados a jugar en otra cancha: La del Club Atlético Dirección de Arquitectura , que estaba en Nuñez. Allí fueron locales durante tres torneos,

La novedad y la revolución llegó en 1939 , cuando compraron parte de su actual sede, la que está del otro lado de la calle Blanco Encalada. Les dijeron que estaban locos porque no sólo era incómoda (pasaba cada hora un colectivo, que salía desde la estación San Isidro y llegaba hasta Morón, recorriendo la hoy avenida Bernabé Márquez) . Esa zona de quintas presentaba otro grave inconveniente: la cruzaban dos arroyos, uno atravesaba por la mitad la propiedad de los rugbiers. No corría agua cristalina por el arroyo, sino sedimentos cloacales. Era " La Zanja", el mote que, desde entonces, quedó asociado al actual campeón de la URBA.

Yo jugué y sufrí las miasmas que se adherían a la pelota, cuando caía en la zanja. La ovalada quedaba con mal olor y , por supuesto, los chicos del SIC sufrían burlas y escarnios, principalmente por nosotros, los del coqueto CASI.
Había otra contra, que se advertía en los planteles reducidos que tenía el instituto fundado en 1935. La mayoría de los jugadores vivían en el centro de San Isidro y , a los más jóvenes, les resultaba incómodo y hasta peligroso entrenarse a la noche porque había muy pocas casas en los alrededores. De tal modo, cuando se retiraron los gallardos campeones de la UAR que antes sobresalieron en el Atlético y, después, en el SIC, los que los siguieron eran pocos y, en su mayoría, no jugaban bien.

Pero un día llegó la Panamericana. Si bien San Isidro Club redujo una parte de su quinta, porque le expropiaron una sección , esa poderosa ruta permitió que muchas familias se radicaran , construyeran casas y se alejaran de la urbe porteña. Además, gracias a ese camino veloz, tardaban no más de media hora en llegar al centro, desde sus hogares próximos al camino que pretendía unir a " Las Américas" ( como se decía entonces). Va de suyo que los nuevos sanisidrenses ( desde la segunda elección de Perón el partido llegaba hasta Boulogne) necesitaban colegios y un club donde pudieran practicar rugby, fútbol y hockey, ya que en los alrededores sólo existían canchas de golf, muy caras para los bolsillos de esa nueva clase media.

¿ Qué tenían cerca de sus casas? El SIC, ya limpio porque se habían entubado a las " Zanjas" y recibía con sus brazos abiertos a los jóvenes , de ambos sexos. Entonces, gracias a esa proximidad con La Panamericana y la radicación de miles de familias, creció en forma exponencial la nómina de socios. La cantidad permitió elegir y buscar la calidad de los rugbiers. Desde esa fenomenal evolución , San Isidro Club es el que tiene más jugadores y el que más certámenes ganó, desde 1970. Claro para ello necesitó buenos entrenadores, como Francisco Ocampo, Carlos Villegas , Emilio Perasso y sus discípulos . Pero de ellos hablaremos en otra oportunidad.

LA ASOCIACIÓN ALUMNI

Le pasó lo mismo que a San Isidro Club. Comenzó como una "estudiantina", en 1951, ya que el primer grupo se educaba en el Buenos Aires English High School, la entidad donde había surgido el mítico Alumni de fútbol, el más brillante de la época en que el juego de la pelota redonda era amateur. Por iniciativa de dos preceptores (Guillermo Cubelli - padre y abuelo de los Pumas de Belgrano Athletic- y de Daniel Ginhson, ambos jugadores del club fundador de la UAR.) los estudiantes armaron una Séptima División y enfrentaron en su debut al instituto de la calle Virrey del Pino.

Con el apoyo de los padres ( destaco, preferentemente, a los señores Poggi, Galli y Marconetti) y de algunos miembros del viejo " marrón" ( tres hermanos Camardón: Mario, Víctor y Luciano) ,los muchachos de 13,14 y 15 años resolvieron fundar una nueva institución de rugby. Como los mayores y los jóvenes estaban imbuidos de la tradición del English High School, resolvieron bautizarlo como "Asociación Alumni", para repetir lo que había pasado en el instituto educativo inglés, después de la desaparición del equipo de fútbol.
El legendario grupo, liderado por Alexander Watson Hutton y el aporte de los hermanos Brown, compitió entre los años 1901 y 1911. Años más tarde, para reunir a los exalumnos y otrora futbolistas se fundó la "Asociación Alumni" , que tenía un actividad social y que no alentaba la práctica de ningún deporte.

Los noveles rugbiers siguieron los pasos de los antiguos " pupils" del colegio de Belgrano. Entonces, en 1951, el nuevo instituto de pelota ovalada le pidió autorización a los "british" miembros de la "Asociación..." para formar una Sección Juvenil. Con el tiempo, ese grupo adoptó el nombre " Asociación Alumni" , el mismo que cuenta en Tortuguitas con vastos planteles y que compiten en todas las categorías de la URBA ( Unión de Rugby de Buenos Aires) .

Como al SIC, Alumni sufrió, inicialmente , por la carencia de un campo de juego. A veces pedían prestado una a Belgrano, en otras ocasiones a San Martín e, incluso, fueron locales en el San Isidro Club. Necesitaban, imperiosamente, su propio terreno. Como Marconetti poseía la quinta en Tortuguitas, ubicada a dos kilómetros de la Panamericana, se fueron a ese campo , aun cuando el acceso era de tierra. Yo me acuerdo que, tiempo después, se asfaltó una sola vía, donde los vehículos iban y venían. Si llovía y caías en el fango, se quedaba el auto, atrapado por el barro.

Un amigo mío y periodista, Gustavo Méndez Grierson, cuando le criticábamos la sede de " su" Alumni ( fue uno de los fundadores) me decía: " dentro de poco tiempo los colectivos pasarán por la puerta y, además, mucha gente se radicará en los alrededores". Así pasó. Al igual que lo que le sucedió a San Isidro Club, diferentes familias se alejaron de Buenos Aires y, aunque era más distante, se establecieron en los alrededores del Alumni, ya que la Panamericana era una vía rápida para llegar al centro porteño.
Hubo otra ayuda: Muy cerca se creó un " Parque Industrial", que llevó ejecutivos, obreros y empleados quienes se establecieron en esa parte del Gran Buenos Aires. Cuando ese movimiento demográfico se produjo, la Asociación Alumni no dependió de los muchachos que vivían en la Capital Federal y se trasladaban para entrenarse y jugar en la sede de Tortuguitas. Poco a poco, advirtieron que la mayoría de sus planteles de rugby y hockey estaban formados por chicos y chicas de la zona.

En síntesis, la Panamericana y, principalmente, la decisión y el empuje de padres, dirigentes y entrenadores consiguieron que los dos finalistas del certamen de la URBA de 2011 sean institutos admirables, que defienden el deporte puro y que han hecho a sus clubes el segundo hogar de los jóvenes.