Encuentros neocelandeses
A veces se exaltan sucesos, personajes y situaciones por desconocimiento de ellos. En la historia del rugby argentino, por caso, magnificamos a los neocelandeses, antes de saber cómo eran. ¿ Por qué? Por sus virtudes en el juego, por la categorÃa de su seleccionado nacional, los All Blacks.
Antes de 1976, año de su primer viaje a la Argentina, ¿ qué sabÃamos de estos individuos del PacÃfico Sur? Casi nada; algunos habÃamos visto y admirado su partido de 1973, cuando perdieron contra Barbarians, en el mÃtico partido disputado en Cardiff, en la despedida de su larga tournée por la Gran Bretaña. Al cotejo se lo llamó " The Great match" porque ganaron los europeos, pero el desempeño de los neocelandeses fue tan brillante como el de Gareth Edwards, Phil Bennett o David Duckham, los más destacados de los "bárbaros" ,ese equipo formado por invitación que, años más tarde, incluyó a Hugo Porta y a AgustÃn Pichot.
Angel Guastella, uno de los entrenadores de los primeros Pumas ( sÃ, los de 1965) consiguió una copia fÃlmica del " Great Match" y la proyectó en distintos clubes y colegios. Vi la filmación en 1975, antes de partir a Francia con el Seleccionado Argentino. Por supuesto, quedé maravillado con el try de Gareth, después de que su compatriota galés Phil Bennett inició un contraataque, casi desde su propio ingoal. Pero serÃa injusto si no valorara lo que hicieron los All Blacks, preferentemente en el segundo tiempo, donde estuvieron cerca de dar vuelta un resultado adverso.
En un trabajo anterior conté con qué respeto traté al medio-apertura de Nueva Zelandia, Burgess, cuando lo conocà en Lyon, en 1975, donde él era entrenador y jugador. HabÃa jugado en " The Great Match" y los galos lo contrataron y le pagaron buenos francos, aunque, en los papeles, era amateur. Conversar con Burgess fue como encontrarme con Maradona, Pelé o Messi en un campo de fútbol. Era uno de los mÃticos hombres de negro que, desde Las AntÃpodas, deslumbraban con su rugby.
Esa fascinación creció cuando supimos que, finalmente, los All Blacks visitarÃan la Argentina en 1976. Los creÃamos una especie de super hombres , poderosos dentro y fuera de la cancha. Nuestros Pumas los enfrentarÃan en dos duelos y nadie daba un centavo por el Seleccionado Argentino. Claro, eso fue antes de que hicieran una gira por Gales e Inglaterra, en ese año 1976.
¿Qué pasó? El grupo , entrenado por Carlos Villegas y Emilio Perasso, tuvo un desempeño brillante contra Gales, Campeón de Europa y del Torneo de las Cinco Naciones en ese año. Si bien perdieron 20-19 ( Bennett convirtió un penal en tiempo adicionado) , los modestos sudamericanos se dieron el gusto de apoyar dos tries fenomenales, concretados por Jorge Gauweloose y por Gonzalo Beccar Varela.
Para mà ese test-match contra Gareth Edwards ( el mejor rugbier de todos los tiempos) y sus amigos es inolvidable porque fue el primero que relaté por televisión, desde el exterior hacia la Argentina. Como comentarista lo tuve a Arturo RodrÃguez Jurado, capitán lesionado de esos Pumas que estuvieron a un paso de derrotar a los "dragones". Ese choque de Cardiff fue observado por los neocelandeses, que ya estaban en nuestra patria. ¿ Se habrán preocupado por la fortaleza de Los Pumas? Por lo que sucedió después, los del lejano Océano PacÃfico se tomaron sus recaudos y resolvieron desplegar un estilo que complicó a los argentinos, cuando se enfrentaron en la cancha de Ferro Carril Oeste.
Hasta ahora, nuestro equipo nacional consiguió alguna victoria contra casi todos los seleccionados más importantes del rugby. La excepción es Nueva Zelandia. A Sudáfrica se lo derrotó en 1982, cuando 15 argentinos , con la camiseta de "Sudamérica XV" , superaron a los Springboks, en la ciudad de Bloemfontein. Ante los All Blacks se obtuvo un empate, pero nunca un triunfo. Por esto es, posiblemente, por qué los admiramos tanto.
Aunque Los Pumas retornaron a la patria con honores, en 1976, nada pudieron hacer ante los prácticos y eficaces hombres de negro. Perdieron 21-9 y 26-6 y no pudieron anotar ningún try. La máquina neocelandesa, aun con un plantel bastante nuevo, dominó en todas las alternativas del juego, principalmente en los rucks, su especialidad. La solvencia de backs como Stu Wilson ( extraordinario wing), el full-back Rowlands, el centro Mark Taylor fue suficiente para quebrar la defensa argentina. Para colmo , sus delanteros le daban el dominio de la pelota, gracias a la solvencia técnica del tercera lÃnea Graham Mourie, Andy Haden ( notable segunda lÃnea) y del pilar McEldowney.
Lo curioso fue que esos "extraterrestres" de OceanÃa no conformaron a los aficionados argentinos, Claro , todos querÃan que jugaran como lo habÃan hecho los de 1973, los del " Great Match".Pero este plantel All Black aplicó la táctica que más les convenÃa e impidió que Hugo Porta , MartÃn Sansot o Alejandro Travaglini, los mejores atacantes argentinos, vulneraran a los visitantes.
Si bien no se venció a los isleños en el campo de juego, sà se los deslumbró fuera de la cancha . Nuestra admiración, transformada casi en idolatrÃa, no tenÃa en cuenta que esos duros rugbiers llegaban de un paÃs pequeño, donde la sociedad de consumo- en 1976- no estaba tan desarrollada como en Buenos Aires. Esos neocelandeses quedaron fascinados cuando descubrieron la calle Florida, sus negocios los boliches nocturnos, los restaurantes y, principalmente, a nuestra chicas . Uno de esos hombres, el capitán Graham Mourie, más tarde se casó con una platense.
El primer contacto estaba hecho. Los All Blacks habÃan descubierto nuestra nación y, además, habÃan ratificado su poderÃo rugbÃstico. No sabÃan casi nada de nosotros y, como dijimos, quedaron estupefactos . Un periodista me dijo " no esperes lo mismo cuando vayas a mi patria. Nosotros somos unos granjeros, apasionados por la pelota ovalada". Asà fue: lo comprobé tres años más tarde, en 1979, cuando Los Pumas y yo fuimos por primera vez a las islas del PacÃfico Sur.
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