Breve historia de los mundiales

Cuando llegamos a Nueva Zelandia, en 1987, no se sabía con certeza si se haría el Primer Campeonato Mundial de rugby. ¿Por qué? Porque los neocelandeses y australianos no contaban con el dinero para llevarlo a cabo. Contra viento y marea (léase las "Home Unions": Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda) habían llevado adelante el proyecto, sólo alentados por un británico que, lamentablemente, murió unos meses antes de que se realizara la magna competencia del deporte de los tackles y los scrums: Se llamaba Kendall-Carpenter y no vio la concreción de su obra.

 



Por suerte, apareció un sponsor japonés y la Copa William Webb Ellis se disputó en la tierra de los All Blacks y, en menor medida, en Australia. Aunque comenzó con indiferencia en la patria de los maoríes , finalizó siendo todo un éxito. Fue entonces cuando los miembros de la International Board- que habían despreciado el Mundial - se apropiaron de la iniciativa de la naciones del Hemisferio Sur . Como se sabe, Nueva Zelandia fue el primer campeón mundial.

En 1991 la televisión se transformó en el más importante auspiciante y el certamen máximo del rugby llegó a todas partes. Muchas ciudades se pelearon para recibir a las naciones participantes y el público de la Gran Bretaña, Irlanda y Francia llenó casi todos los estadios. Apareció un nuevo líder, que contó con el jugador más talentoso: David Campese, la estrella de Australia.

En esas dos primeras Copas William Webb Ellis faltó un gran protagonista: Sudáfrica. Como oposición a su política racial, el mundo del rugby le hizo un boicot y no los dejaron participar en los Mundiales. Pero en 1995 la situación había cambiado: Sudáfrica había elegido, en elecciones libres, a un presidente negro: el insigne Nelson Mandela. Su figura fue suficiente para que la International Board eligiera a esa nación africana para que organizara el tercer Mundial. Para mayor alegría, los Springboks respondieron y fueron campeones. Habían cumplido con la premisa nacional: " One nation, one team, one purpose" ( "Una nación, un equipo, un propósito". ¿Cuál objetivo? : la victoria). Con todo, la figura fue un gigante neocelandés: Jonah Lomu.

La Copa del Mundo de 1999 fue un suceso en todos los sentidos. Hubo magníficos partidos, la respuesta popular fue plena y el Mundial de rugby se transformó en el tercer acontecimiento deportivo de mayor audiencia televisiva: Los Juegos Olímpicos, El Mundial del fútbol y, después, la Copa William Webb Ellis.
Ganó Australia, gracias a su defensa, a su velocidad y a su orden. Nuevamente, Lomu fue el jugador sobresaliente, aunque el capitán australiano, John Eales, y el francés Dominici le anduvieron cerca.

Después de haber sido uno de los pocos argentinos que presenciaron, del principio al fin , los primeros cuatro Mundiales realizados hasta 1999 , saqué una conclusión: el mejor de todos fue el de Sudáfrica; por el nuevo rumbo político, por la influencia de Nelson Mandela y sobre todo por la integración de razas para alentar a su equipo nacional, los Springboks.

¿Los Pumas? Sólo aparecieron en el último año del siglo XX , gracias al profesionalismo . En los tres Mundiales previos, sufrieron , perdieron y pasaron sin ninguna gloria. Pero las amarguras no cayeron en saco roto. En esa Copa William Webb Ellis consiguieron una memorable victoria ante Irlanda, en la inolvidable noche de Lens, cuando mostraron una defensa heroica , que complementó la formidable puntería de Gonzalo Quesada, goleador en ese magno certamen rugbístico.

En Cuartos de Final fueron dignísimos rivales de Francia y cayeron con honor. Esa tarde de Dublín admiré como nunca al actual técnico de Los Pumas, Santiago "Tati" Phelan. Tackleó tanto que quedó "knock out" pero... de pie. Por precaución lo sacaron de la cancha, aun cuando el tercera línea no quería dejar el campo de juego.

Después de la batalla contra los irlandeses en Lens, Francia, y la oposición a los galos en los Cuartos de Final, el mundo comenzó a respetar a los hombres de camiseta celeste y blanca. Todos esperaban algo importante de los argentinos en Australia 2003. Pero eso no pasó.

En la tierra de los canguros hubo una estrella: el inglés Jonny Wilkinson, héroe en la final cuando, con su pierna inhábil, convirtió un drop gol y rompió la paridad de 17 tantos por equipo. La destreza del pateador ( compañero de Felipe Contepomi en Toulon, en la temporada 2011) volcó la victoria hacia los hombres de "La Rosa". Fueron campeones los compatriotas de William Webb Ellis e impidieron que los Wallabies se quedaran con la Copa por tercera vez.
¿Los Pumas en tierra australiana? Perdieron en el debut contra los dueños de casa, superaron a Namibia y a Rumania pero, en la revancha de 1999, fueron batidos por Irlanda. Apenas... 16-15. Esa caída los dejó afuera de las instancias decisiva de ese certamen de 2003.

Lo sucedido en 2007 quedó en la historia de nuestro rugby pues el grupo capitaneado por Agustín Pichot y dirigido por Marcelo Loffreda cumplió una tarea apoteótica. Como pasó sólo hace cuatro años y tuvo una difusión enorme, no me detendré demasiado. Lograron el tercer puesto y deslumbraron con un rugby sólido, inteligente y eficaz. Los tries de Corletto, en el primero y último partido contra Francia, fueron memorables. También, lo mismo que había pasado en Lens, en 1999, contra Irlanda, surgió en los Cuartos de Final contra Escocia: Una defensa imbatible impidió que los "gaiteros" dieran vuelta un resultado adverso.

El campeón de 2007 fue el poderoso seleccionado sudafricano, vencedor de Los Pumas en la semifinal. Esa tarde brilló el fenomenal Bryan Habana, autor de dos tries. Ese wing fue, además, el más efectivo- 8 conquistas- de la Copa William Webb Ellis. Los gigantescos Springboks sumaron otro título e igualaron a los australianos.
Llega, en este año 2011, un nuevo Mundial. Como pasó hace 24 años, en 1987, ¿ serán triunfadores los All Blacks? Falta muy poco para conocer la respuesta a esta pregunta.

Â