Postales neocelandesas II
En un trabajo anterior recordamos las primeras giras por la Gran Bretaña de los All Blacks originales. También el origen de ese apelativo, todavÃa oscuro porque se estudiaron dos teorÃas. Nueva Zelandia, un paÃs pequeño, aislado en el medio del Océano PacÃfico, es el más poderoso del rugby. ¿Cómo se explica?
Retrocedamos en el tiempo al Nelson Football Club, fundado en 1868, donde practicaban, en ese siglo XIX una mezcla de fútbol ( el nuestro, el de la pelota redonda) y el llamado " Victorian Rules", madre del " fútbol australiano".
A esa aldeana ciudad de Nelson retornó Charles Monro, hijo de un miembro de la "New Zealand House of Representatives",el parlamento de las islas. El joven Monro habÃa estudiado en Inglaterra, donde habÃa aprendido y practicado el fútbol del Colegio de Rugby. Su entusiasmo contagió a los otros socios de la institución y, en 1870, realizaron el primer partido con las reglas de Rugby School.
Lo más extraordinario de esa irrupción del juego de los tackles " a la inglesa" fue que Monro convocó a un muchacho maorÃ, llamado Wirihana, quien se convirtió en el primer isleño que descubrió este deporte , adoptado desde ese momento por todos los neocelandeses de diversos grupos étnicos.
La práctica del rugby por parte de todos los ciudadanos neocelandeses fue un suceso extraordinario. Al revés que Sudáfrica, que sólo integró a los negros cuando Nelson Mandela fue presidente, Nueva Zelandia, por el contrario, siempre armó seleccionados con hombres de origen europeo o isleño.
Ahora, ¿ Cómo se explica el potencial y la calidad de sus conjuntos? ¿ Por qué, siendo pocos, han prevalecido sobre los británicos, franceses o australianos? La respuesta a estas preguntas está en la esencia de los neocelandeses: aguerridos, ágiles y atléticos desde siempre. Por otra parte, su vida de isleños los hizo desarrollarse en contacto pleno con la naturaleza, tanto en las praderas como en las costas. No hay más que ver qué sucede los mediodÃas en ciudades como Auckland, Wellington o Dunedin: la gente aprovecha la pausa en sus trabajos y, luego de comer algo frugal, corren por el centro. He visto a cientos de hombres y mujeres trotando y, aunque el baño se lo dan a la noche, están bien entrenados y aptos para practicar cualquier deporte.
Otra explicación es el prestigio que da el rugby, especialmente a los maorÃes. Pues, por más que están plenamente integrados, a la hora de buscar trabajos el hombre blanco tiene ventajas. Concurren a los mismos colegios, se casan descendientes de europeos con nativos y se respetan plenamente las tradiciones y los derechos. Pero las empresas, cuando buscan un empleado, tienen más en cuenta a hombres y mujeres de piel clara.
Esta constante la he advertido en mis visitas a las islas y, además, por referencias de periodistas amigos. Asimismo, en una pelÃcula producida en ese paÃs, la marginación laboral de los maorÃes era evidente. Todo cambia cuando uno de los nativos se transforma en un "baby" All Black, en una "All Black girl" o en un All Black. Se le abren las puertas y la sociedad lo acepta plenamente puesto que el rugby es casi una religión en esa lejana comunidad del Océano PacÃfico .
Respecto del juego, la voluntad de innovar y de desarrollar un estilo propio ha dado más prestigio a los hombres y mujeres neocelandeses . Ya recordamos cómo asombraron y complicaron a las " Home Unions" ( Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda ), cuando los apabullaron en 1905 con su scrum diferente. ¿ Se los recuerdo? Los hombres de negro utilizaban una formación 2-4-1, donde el octavo delantero quedaba afuera y dejaba libre a su medio-sacrum. No taconeaban la pelota sino que empujaban los dos primeras lÃneas, bien sostenidos por los de atrás.
Muchos años después, otra revolución del rugby neocelandés impactó al mundo. Fue la utilización del ruck, con una técnica para obtener rápido la pelota y atacar al rival, al lado de las formaciones. Cuando yo jugaba, los " volantes " y " montoneras" eran sólo montañas de hombres. Los jugadores de Las AntÃpodas hicieron una clara diferencia y, cuando la pelota estaba en el suelo, se agrupaban, pasaban por encima de ella y la levantaban para fabricar un ataque.
Los que analizaron y aplicaron esa alternativa después de un tackle fueron los jugadores de Otago, en la Isla del Sur. Comenzaron con esta modalidad alrededor de 1940 y, después, se transformó en un rasgo propio del equipo nacional. Durante años, los rivales de los neocelandeses no sabÃan qué hacer y se conformaban con admirar esa vorágine de protagonistas que pasaba por arriba de la pelota y los dejaban desguarnecidos.
Hace unos años, yo traduje e hice la locución de un vÃdeo que se llamaba " Los secretos de los All Blacks", donde distintos entrenadores de esa nación enseñaban, con minuciosidad, cómo practicaban y ejecutaban su tarea en los rucks. Al ver las imágenes llegamos a una conclusión: se necesitaba paciencia, voluntad, disciplina y dinámica para unir a jugadores sueltos, tanto fueran delanteros o backs; ellos transformaban a una formación fija en una móvil. Una verdadera revolución en el rugby.
En el primer mundial apareció otra caracterÃstica sencilla pero altamente eficiente. La realizaba el tercera lÃnea Michael Jones, una de las figuras de la única Copa William Webb Ellis que ganó New Zealand.¿ Qué hacÃa este tÃmido, calmo y amante de la guitarra, nativo de Samoa Occidental? Su velocidad, oportunismo y resistencia le permitÃa acompañar por adentro a sus wingers, cuando la pelota llegaba a las puntas. El cristiano ( no jugaba los domingos, por respeto a su religión) Jones se cansó de apoyar tries cuando aparecÃa por detrás de los tres-cuartos. No habÃa "secretos" sino una formidable intuición para acompañar al poseedor de la pelota, cuando más lo necesitaban.
Ya en el tercer milenio, los equipos neocelandeses ( los del super rugby, los "Baby" y los All Blacks grandes) desarrollan un estilo donde la " ovalada " va de un lado al otro y no reparan en qué lugar de la cancha están. La sorpresa la aportan los punteros, que se ponen detrás del medio-apertura. Cuando lanzan la ofensiva, no se sabe para qué lado correrá ese " falso" ( como dice Albanese, el comentarista de ESPN).
PodrÃa seguir con otras modalidades del rugby neocelandés. Siempre gustan, despliegan un novedoso rugby de ataque y hacen gala de una fenomenal exuberancia atlética.
¿Serán campeones mundiales en 2011, tal como pasó en el primero de 1987?
Â






Cargando...

