El Rugby y el dinero

La relación viene desde los primeros tiempos del rugby. Después de que se le dio forma, tras la gravitación de los estudiantes de la Universidad de Cambridge (algunos también ex alumnos del Colegio de Rugby), el juego de los tackles se difundió. Así como algunas localidades inglesas optaron por el fútbol , otras prefirieron a la modalidad con pases hechos con las manos, nacido en Rugby.



En el centro de la Gran Bretaña, la más industrial, se practicaron ambas tendencias de los deportes con pelota. Crecieron rápidamente y los dueños de las fábricas se dieron cuenta de que era una gran diversión para sus obreros. Después del trabajo, en ese centro geográfico inglés, se armaban partidos entre barrios, comunidades próximas y, por supuesto, entre un centro industrial y otro. Pronto comenzaron a surgir los cracks, los que entusiasmaban a los trabajadores. Su presencia fue decisiva para la irrupción del dinero " bajo la mesa".
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Los poderosos propietarios de las fábricas advirtieron que esos incipientes deportes apasionaban a sus empleados y, como consecuencia, debían atraerlos con la presencia de los mejores jugadores. Con la intención de darles " pan y circo "a sus obreros, buscaron a los más capaces, tanto el fútbol como en el rugby.

Investigaron y ubicaron a tal o cual individuo, apto para ganar partidos. ¿Cómo los trajeron a sus equipos? Con la tentación del dinero. Por supuesto, los protagonistas de los "teams" eran amateurs, pues se consideraba una afrenta jugar rugby o fútbol por un estipendio . Por lo tanto, hicieron arreglos secretos con las estrellas y, para justificar sus presencias, fraguaron que eran empleados de las fábricas.
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Como ocurrió en la historia humana, "la mentira tiene patas cortas" y, de boca en boca, corrió el rumor y todo sabían que esos foráneos de la región o de la ciudad sólo practicaban su deporte por dinero. Unos aceptaron esta realidad;  los londinenses del rugby lo tomaron como una afrenta y rechazaron de plano esa situación espuria. El escándalo apareció, preferentemente, cuando dos jugadores galeses se incorporaron a un club de las "Midlands", del centro de la Gran Bretaña. Los investigaron y probaron que sólo estaban activos los fines de semana, cuando se disputaban los cotejos. La novel Rugby Union ( la entidad madre de nuestro deporte) amenazó a esos clubes con una sanción, si no frenaban ese profesionalismo avieso. Los institutos castigados, apoyados en el poderío de las fábricas, no aceptaron las advertencias. ¿ Qué pasó? Rompieron vínculos con los que le dieron forma al rugby y crearon un juego parecido: El "Rugby League". En vez de 15 jugadores por bando, ubicaron a 13. Como los scrums eran caóticos, resolvieron formarlos con tres hombres. Asimismo, para darle más continuidad a los pases ( lo que más entusiasmaba a los espectadores) , determinaron que, cuando un hombre era tackleado , podía defender la pelota. Se levantaba y la taconeaba para atrás , con el fin de que un compañero continuara el avance. ¡Ah! El "Rugby League" agregó un factor clave: el pago a los jugadores, quienes dejaron sus ocupaciones y, en la segunda mitad del siglo XIX , se hcieron profesionales en esta nueva variedad del deporte de la pelota ovalada..

El "Rugby Union", el amateur y de 15 jugadores por equipo, no decreció pues contaba con las escuelas secundarias, las universidades y el espíritu amateur inglés, que se hizo carne en el "Commonwelth" ( el imperio ) y en naciones como la Argentina, que comerciaban mucho con los británicos . La condición de aficionados fue esencial para aceptar jugadores. Esa base prevaleció durante más de un siglo pero, poco a poco, el " vil metal" invadió a nuestro deporte .A fines del siglo XX   empezó a complicarse el estado idílico y sin dinero en nuestro deporte. Los jugadores célebres, aun antes de la concreción del primer Mundial (1987), no cobraban por jugar pero recibían dinero en forma oficiosa. Pro ejemplo, si los invitaban a una cena, había " un "fee", un honorario que garantizaba su presencia. Si los convocaban a un programa de televisión, también recibían un pago ", que no dejaba rastros. Muchos encontraron una vocación en la docencia y se dedicaron a entrenar a los niños y jóvenes de los colegios. Por supuesto, su remuneración era mucho más alta que la que recibían los otros maestros...
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Los australianos y neocelandeses ( después los argentinos) hallaron otra veta: Italia, que no les impedía jugar en sus equipos nacionales, porque las temporadas del Hemisferio Sur y la del Norte no chocaban. David Campese fue un ejemplo cabal: hijo de italianos hizo la doble temporada durante años. Cuando era verano en Australia, estaba en la península itálica y jugaba al rugby por dinero. Unos meses después, al arribar el otoño a Europa, retornaba a su patria y y representaba a ACT ( "Australian Capital Territory") y al seleccionado de los Wallabys, en los "test-matches".

En 1975, cuando Los Pumas hicieron una gira por Francia, disputaron un partido en Clermont Ferrand, una poderosa ciudad industrial. El día previo al  choque contra el conjunto provincial galo, un internacionales de la historia del rugby) . Burgess- ése era su apellido- era idolatrado en Clermont Ferrand. Mi colega me aseguró que le pagaban una fortuna pero, en ese entonces, sólo era un jugador invitado. Ese fue mi primer contacto con un rugbier profesional disfrazado de amateur.

La Argentina es todavía uno de los grandes bastiones del rugby para aficionados. Si bien ahora son profesionales Los Pumas y, desde hace poco, también reciben dinero los del PLADAR, la gran mayoría practica nuestro deporte por placer. No quiero opinar ahora sobre la decisión de la URBA de no autorizar a que los elegidos para el Plan de Desarrollo integren los planteles de sus clubes , ya que existen señales de que se llegara a alguna solución. Sí recordaré algunas situaciones que relacionan al rugby argentino con el dinero.

No muchos saben que los primeros Pumas- soy uno de ellos- recibimos un viático durante nuestra estada en Sudáfrica, en 1965. Yo acababa de salir del Servicio Militar y no tenía un centavo . Ese modesto dinero semanal (entregado por el entrenador sudafricano Izac Van Heerden) me salvó durante los dos meses que duró la gira. La UAR aceptó que nos dieran esos " rands" ( la moneda sudafricana) pero, curiosamente, rechazó que, al retornar a nuestra patria, el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires nos diera una medalla de oro.

Pasados unos años, el gran Héctor "Pochola " Silva hizo una publicidad para un bálsamo que daba calor a los músculos. Si bien donó el dinero a su club Los Tilos, la UAR lo castigó en forma velada. No lo suspendió pero lo raleó del equipo nacional y del Seleccionado de Buenos Aires. El extraordinario tercera línea, que estaba en su madurez plena como jugador, pasó al ostracismo. Sólo Angel Guastella lo convocó nuevamente en 1978 , cuando se hizo una gira por la Gran Bretaña. A pesar de que habían pasado varios años de su alejamiento de Los Pumas, "Pochola" fue un hombre clave en esa tournée y, un año más tarde, en la que se hizo a Nueva Zelandia.

Cuando la Argentina viajó por primera vez a Australia, en 1983, uno de los más jóvenes era un impetuoso y fortísimo pilar, desconocido para casi todos. Era Serafín Denigra, del club San Martín. A pesar de su juventud, fue un puntal del grupo. Con el "Topo" Enrique Rodríguez   conformaron una dupla magnífica en la primera línea. En uno de los partidos, Serafín fue el más destacado. Una de las empresas que auspiciaba el cotejo, elegía al "Man f the match" y le regalaba un reloj. Dengra estaba feliz pero, aunque parezca absurdo, el Manager argentino , lo obligó a devolver el reloj ( que no era uno de los suizos afamados y caros) porque adujo que un Puma no recibía prebendas, ya que era un deportista amateur.

Existieron otras situaciones parecidas, que chocaban con la hipocresía reinante en nuestro rugby. Por ejemplo, ¿ qué hacen todos los clubes que deciden hacer giras? Preparan una revista, hacen festivales artísticos y , principalmente, concretan una rifa. Las publicaciones están plagadas de avisos, con muy pocos textos interesantes. La entrada a los teatros son caras y los artistas casi nunca poseen prestigio. La rifa, clave de los beneficios, no siempre tiene un ganador. ¿ Por más que lo disfrazan, qué buscan los rugbiers? Dinero para aliviar los gastos de su tournée. Lo sé porque, en la primera gira de CASI a la Gran Bretaña ( 1962-1963) , un amigo de mi papá me compró todas las rifas que necesitaba para pagar el pasaje en barco...

Si bien sólo hace unos años que se cobra dinero por jugar, han existido otras artimañas para conseguir pesos , dólares o libras y, sin que se ponga en duda el amateurismo, se obtenía un beneficios pecuniario .En consecuencia, no queda otro camino que adaptarse a las normas del rugby del siglo XXI , sin perder la esencia: el dinero jamás suplantará el placer de jugar con amigos, ir a los clubes con los padres y alternar con los rivales en un Tercer Tiempo. En síntesis, la base fraterna y desinteresada de nuestro rugby, clave en su desarrollo, jamás debería olvidarse ni menospreciarse por un salario.
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