El Argentino de todos

Aun cuando los tiempos cambian, el Campeonato Argentino, organizado por la UAR, conserva su prestigio y su fantástica competitividad. Por unas semanas, prevalece el rugby de las provincias y sus equipos dejan el alma para ganar este certamen que se disputa desde Ushuaia hasta La Quiaca.



Si bien se presta atención a las tareas de Los Pumas, Los Pampas, los Jaguares y de los ágiles del circuito mundial de seven, es en el Argentino donde se vuelcan pasiones y donde se defiende a una región, a una localidad. Ganar esta competencia entre Uniones da prestigio y contribuye a la difusión del deporte de scrums en el ámbito de influencia de cada equipo que compite.

Sé cuáles son los atractivos y la tensión que se vive en el Argentino. Representé a Buenos Aires en cuatro temporadas y ganamos en tres de ellas. Cuando nos tocó jugar en Córdoba, Tucumán o Mendoza el público no paraba de alentar a su equipo local. LA enemistad con "los porteños"- sobre todo en el Noroeste- se manifestaba antes, durante y después de los partidos. Es justo decir, por otra parte, que nadie se propasó, más allá de un insulto verbal.

Pasadas varias décadas de mis tiempos como protagonista del Campeonato Argentino, un " chauvinismo" auténtico se mantiene. Aun cuando la televisión permite seguir los partidos, la gente de cada ciudad se siente protagonista y concurre a las canchas. Están las banderas, los gritos, el apoyo pleno a los muchachos que los representan. Es el momento en que cada provincia o Unión está unida, aun cuando no todos entienden al rugby.

Existe un fabuloso trabajo de los fanáticos de nuestro deporte en diferentes localidades. Recuerdo a los mendocinos que, cuando no existía material técnico en español, lo traducían del inglés y se reunían casi a diario para admirar y copiar los conceptos del galés Ray Williams, un innovador en las tácticas.

La provincia del azúcar es otro caso notable: los de Tucumán Rugby hacían guardias de noche para proteger el nuevo terreno que habían comprado y que, ahora, es un vergel, gracias a un esforzado y eficaz riego. Tucumán Lawn Tennis, por su parte, era una institución nacida para jugar con las raquetas. Pero un trabajador grupo alentó a muchos jóvenes para que, aparte del tenis, practiquen rugby. El mismo camino tomaron los clubes Universitario, Linces y los de Huirapuca, más alejados pero igualmente fanáticos. De esta pequeña ciudad surgió Nuñez Piozek, un excelente Puma, que se entrenaba y tackleaba a sus perros dogos.

Córdoba, por su parte, fue quien más sufrió el éxodo de jugadores pues, apoyados en sus ancestros italianos, se fueron a la patria del Dante, ya que las leyes europeas les permitían trabajar y jugar. Sí, al principio eran profesionales disfrazados pero, cuando el rugby admitió el pago de dinero, regularizaron sus situaciones.

Aun cuando se debilitaba el Seleccionado cordobés para el Argentino, surgían nuevos jugadores que le permitían recuperar su potencial. Estos cordobeses, en una época, contaron con un influyente técnico, el médico Bassani, que inculcó el sistema del empuje coordinado en el scrum, a la manera del San Isidro Club. Cualquier rival sufría cuando le tocaba enfrentar al pack cordobés porque eran fuertes, disciplinados y aguerridos. En la última década mejoraron ese estilo e intentaron un rugby más abierto; aun cuando nunca se olvidaron de su capacidad para rendir en las formaciones fijas.

Los rosarinos, a pesar de su proximidad con Buenos Aires, desarrollaron un juego propio, basado en los ataques y en los pases. Era un placer cuando, en los 60´ , competían en los sevens de la UAR y deslumbraban por sus destrezas. Clubes como Tacuara, Los Duendes o Rosario Athletic brillaron en el rugby reducido, apoyados en su predisposición para hilvanar combinaciones . Del mismo modo, los sanisidrenses nos entrenábamos con ganas para ir al torneo de siete de "Caranchos", donde la pelota corría de un lado al otro de las canchas.

Los rosarinos, por su parte, contribuyeron con muchos jugadores a los seleccionados de la Unión Argentina de Rugby. Valga solo un caso: José Luis Imhoff, uno de los primeros Pumas de 1965, es el papá de Juan Imhoff, winger de Los Pampas que están, en 2011, en Sudáfrica.

Podría continuar con los ejemplos porque, gracias al esfuerzo de la gente de cada Unión , el rugby creció fuera de Buenos Aires. El objetivo principal, durante varias décadas, era el Campeonato Argentino. Sabían que, si su seleccionado rendía en el certamen de Uniones, llegarían más niños y jóvenes a los clubes.

Esta competencia de todo nuestro territorio comenzó en 1945. Para que no ganara siempre Buenos Aires, se dividió a los clubes porteños en dos grupos " Capital" y Provincia". También participó el Seleccionado de La Plata, finalista en 1954 y 1956. Sin embargo, hasta 1961, siempre fueron campeones Capital y Provincia, más fuertes que cualquiera de los otros seleccionados provinciales. En ese año, la sorpresa la dio Mar del Plata, formado por muchachos que estudiaban en La Plata y que jugaban en clubes de la capital de la Provincia de Buenos Aires.

En 1965, con la mayoría de Pumas en la formación de Buenos Aires (incluido yo), Rosario batió a los porteños y se consagró Campeón Argentino. Curiosamente, a pesar de alcanzar varias finales, ése es el único título que consiguió Rosario.
Hubo que esperar 19 temporadas para que otro equipo provincial derrote a Buenos Aires, dueño del Argentino entre 1966 y 1984. Fue el aguerrido seleccionado tucumano, en 1985, quien, en la cancha del Club San Martín, venció a los porteños y cortaron una vasta hegemonía.

Aunque Buenos Aires recuperó su título de campeón al año siguiente, después empezó el período más rico de Tucumán: campeón en 1987, 1988,1989 y 1990. Nuevamente cortó la serie Buenos Aires en 1991; pero Tucumán se consagró campeón en 1992 y 1993.

Desde entonces, el Campeonato Argentino tuvo distintos triunfadores. Córdoba, Cuyo, Tucumán y, por supuesto, Buenos Aires fueron ganadores . En 2010, el último campeón fue Tucumán. Ahora , en 2011, defenderán su liderazgo ante calificados rivales, que valoran muchísimo al "Argentino de todos".

Â