Los Campeones Mundiales I

Ya estamos en el año de un Mundial de rugby. Aun cuando nuestro deporte es una de las disciplinas que más tardó en organizar un certamen masivo de naciones, tiene su historia. Se han disputado seis Copas " William Webb Ellis", nombre que puso la IRB (International Rugby Board) en homenaje al presunto "inventor del rugby".



¿Usted, lector, recuerda quiénes fueron los campeones? En este trabajo lo ayudaremos a refrescar su memoria. Vale la pena explicar , antes, por qué se tardó tanto en plasmar un torneo mundial. La razón está en el egoísmo y la tozudez de los británicos, quienes temían perder su predominio y, además, porque estaban conformes con su actividad anual, donde tenían el Torneo de las Cinco Naciones y las frecuentes visitas de All Blacks, Springboks y Wallabies.

Pero fueron estos poderosos del Hemisferio Sur ( especialmente australianos y neocelandeses, porque los sudafricanos ya estaban marginados, como castigo a su política racial) los que presionaron y les dijeron a los popes de la IRB: "Si ustedes no concretan un Mundial, lo haremos nosotros". Ya existía un antecedente, aunque surgía del rugby de siete : el "Seven". Hong Kong, auspiciado por un banco y una compañía aérea , llevó adelante un torneo fantástico de tres días , con el concurso de seleccionados de Oriente, de América del Norte y del Sur ( Los Pumas), más algunos europeos. Hong Kong, además, fue el modelo que, más tarde, se adoptó para desarrollar el circuito de rugby de siete jugadores, para mujeres y hombres .

Si un pequeño pero rico protectorado inglés ( en la década del ´70 ) se animaba a concretar un torneo variopinto ( una palabra de moda en el siglo XXI) , también podría concretarse un Mundial. Hubo también otro estímulo , nacido en Francia. El ex capitán del seleccionado tricolor, Pierre Fouroux ( llamado " Le petit general"), interesó a empresarios del Viejo Mundo y estaba dispuesto a plasmar un Mundial, aun cuando no lo quisiera la IRB.

Aguantaron los "popes" de las Islas hasta 1986. Ese año, finalmente, en una reunión masiva, dieron su conformidad para realizar el tan ansiado campeonato entre países. Determinaron que la primera edición de la "William Webb Ellis World Cup" se realizara en 1987, porque no se disputaban los Juegos Olímpicos ni el Mundial de fútbol. La presión de Nueva Zelanda y Australia llegó más lejos: influyeron para que esas naciones de " Las Antípodas" fueran los anfitriones.

Con todo, La IRB mostró su "discriminación" pues la convocatoria no fue libre : Decidieron que sólo siete países competirían en forma directa: Inglaterra, Escocia, Irlanda, Gales, Francia, Nueva Zelanda y Australia. Los otros nueve participantes lo hacían en carácter de "invitados": La Argentina, Canadá, Rumania, Tonga, Japón, Zimbabwe ( el único sudafricano autorizado) y Estados Unidos.
Siempre me pregunté qué hubiera pasado si el campeón, en 1987, hubiera sido Estados Unidos, por caso. ¿ No hubiera sido el ganador del Mundial, sino el primero entre los "invitados"? La reflexión parece absurda pero, luego de esa separación de "status" rugbístico, pudo producirse una situación no pensada por la IRB.

¿Quiénes han conquistado, hasta ahora, la Copa William Webb Ellis? En 1987, Nueva Zelanda; en 1991, Australia; en 1995, Sudáfrica ( ya admitido, gracias a Nelson Mandela); en 1999, Australia por segunda vez; en 2003, Inglaterra y, en 2007, otra vez Sudáfrica. Como se advierte, sólo (pongo tilde al adverbio , aunque la RAE recomienda no utilizarlo) ganaron los poderosos: el equipo " de la Rosa" ( England) y los tres gigantes del Hemisferio Sur. Aunque peque de "chauvinista " ( en español debe decirse "chovinista") a mí siempre me quedó la duda sobre qué le hubiera pasado a Los Pumas si, en la semifinal de 2007, enfrentaban a Inglaterra y no a los gigantes de Sudáfrica, después el campeón.
Los ingleses superaron 14-9 a Francia, a quien los argentinos habían superado en la apertura del último Mundial. ¿ Podrían pasar nuestros muchachos a la final? Sí, porque los "gringos" de camiseta blanca no eran imbatibles. Los Springboks, por el contrario, eran invencibles.

En 2011 nos ocuparemos minuciosamente de todo lo que esté relacionado con la Copa William Webb Ellis. En este primer capítulo haré algunas referencias a lo que pasó en 1987, cuando la ignota ( para muchos) patria de los All Blacks recibió a rugbiers de diferentes regiones. Para mí no eran islas desconocidas porque las había descubierto en 1979, cuando fuimos con Los Pumas y se nos abrió un panorama distinto. La cordialidad de los ciudadanos neocelandeses ; las costumbres diurnas ( no habían actividad nocturna, salvo los sábados) ;la pasión por el rugby y por la práctica de los deportes más variados; la convivencia entre "europeos" y maoríes; el respeto por las leyes; la defensa de su flora y fauna. Todo me fascinó en esa parte del mundo tan lejana para nosotros.

Cuando fuimos con el Seleccionado argentino en 1979 tardamos tres días en llegar. No existía el fantástico vuelo transpolar y, entonces, había que ir a Chile y cruzar el Océano Pacífico. La primera escala ya aportaba exotismo: la Isla de Pascua, donde se hacía una escala corta para cargar combustible y, para los pasajeros, un paseo para admirar los gigantes de piedra, esculpidos en diferentes partes de esa Isla de Pascua.
La otra escala nos permitió conocer el Paraíso: La Polinesia. Arribamos a Papeete y quedamos impactados por la transparencia del mar, la vegetación y, por supuesto, por la belleza de las muchachas nativas, de singular sensualidad . Desde allí , los aviones tomaban dos rumbos: hacia Australia o hacia Nueva Zelanda.

Así como quedé extasiado en 1979, la misma sensación la viví en 1987, cuando fui por segunda vez a las islas neocelandesas. Desde que llegué, advertí con qué fruición vivían el Mundial los ciudadanos, aun cuando quedaban situaciones por resolver. Por caso, la financiación de la Copa William Webb Ellis . Restaban unos días y los organizadores no contaban con un auspiciante importante. Se les complicaba el panorama hasta que apareció una empresa japonesa, que aportó dólares frescos y , entonces, la New Zealand Rugby Union respiró aliviada.

Tampoco estaban tranquilos con su Seleccionado. Un año antes, los internacionales más avezados habían sido castigados porque participaron en unos test-matches contra los Springboks, que hicieron una conflictiva gira por las islas. Se determinó que no jugarían en el Mundial y, como consecuencia, no sabían cómo responderían los "baby" All Blacks. La preocupación desapareció cuando la calidad , potencia y habilidad de Michael Jones, John Kirwan, Grant Fox, David Kirk, Wayne Shelford , el hooker Fitzpatrick, el vigoroso pilar maorí Mc Dowell permitieron armar uno de los equipos nacionales más talentosos y eficientes de la historia del rugby neocelandés.

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