Dos rivales duros
Cuando pienso en los irlandeses me acuerdo del inglés Charles C. Boycott, quien vivió entre 1832 y 1897. Este capitán de la marina británica fue enviado a Irlanda como Comisionado. Él creyó que los nativos de las islas eran sumisos y resolvió subirles los impuestos y los alquileres. Para sorpresa de Boycott, los irlandeses no aceptaron sus determinaciones y adoptaron un movimiento de resistencia pasiva: nadie quiso tener trato con los funcionarios dirigidos por el capitán inglés; tampoco trabajaron, aunque pasaron hambre y privaciones.
Cuando pienso en los irlandeses me acuerdo del inglés Charles C. Boycott, quien vivió entre 1832 y 1897. Este capitán de la marina británica fue enviado a Irlanda como Comisionado. Él creyó que los nativos de las islas eran sumisos y resolvió subirles los impuestos y los alquileres. Para sorpresa de Boycott, los irlandeses no aceptaron sus determinaciones y adoptaron un movimiento de resistencia pasiva: nadie quiso tener trato con los funcionarios dirigidos por el capitán inglés; tampoco trabajaron, aunque pasaron hambre y privaciones.
La rebelión fue tan seria que Charles Boycott renunció y retornó a su patria. Por supuesto, sus continuadores no se animaron a subirles los impuestos a los decididos seguidores de San Patricio. Va de suyo que usted ya sabe de donde salió el término boicot, derivado de "Boycott".
El mismo espÃritu de los nativos de la Isla Esmeralda se mantuvo durante siglos, cuando los británicos quisieron dominarlos. Nunca se doblegaron. Con buenas y malas artes ( el ejército clandestino IRA cometió muchos excesos) , los hombres de pelo rojo defendieron su autonomÃa y, gracias al gran estadista De Valera fundaron la República de Irlanda.
La represión británica fue horrible y muchos irlandeses buscaron otro continente para establecerse en paz. La gran mayorÃa se fue a Estados Unidos; algunos apuntaron hacia nuestra República Argentina. En América del Norte se hicieron policÃas, sobre todo en Boston. Para los inmigrantes irlandeses que recalaron en nuestra nación , las pampas fueron las preferidas para dedicarse a las tareas rurales.
Estos amantes de la cerveza, la música y la poesÃa son apasionados en todo lo que hacen. Su espÃritu aguerrido se manifiesta también en el rugby, su deporte preferido. Lo sabemos bien porque todos los encuentros entre nuestro seleccionado y el irlandés han sido batallas durÃsimas.
Los Pumas y los hombres del trébol jugaron 16 veces y el equilibrio es notable: los argentinos triunfaron en 7 ocasiones; Irlanda en 8; hubo un empate. La primera visita a nuestra nación la hicieron en 1952 y el choque inicial fue un empate: 3-3. Ese test-match provocó algarabÃa entre nosotros porque significaba la igualdad contra uno de los poderosos equipos del Torneo de la Cinco Naciones. Pucará, el club de Burzaco, consiguió una hazaña: derrotó a los irlandeses y mostró que algunos de sus jugadores tenÃan categorÃa internacional. Valga el recuerdo de Ehrman y Giles, una pareja de medios extraordinaria.
Si bien los isleños se impusieron en el desquite de 1952 ( 6-0), los argentinos predominaron varios años después, en la segunda visita irlandesa a nuestra patria. Fue en 1970, cuando ya los integrantes del seleccionado nacional se llamaban " Los Pumas". El equipo capitaneado por Bernardo "Aitor" Otaño ganó 8-3 y 6-3. El exiguo tanteador reflejó el poco rugby lucido y las excesivas escaramuzas entre los forwards. Las peleas entre el sucio pilar O´Callaghan y algunos delanteros nativos le quitaron brillo a dos cotejos internacionales, bastante escasos en nuestra tierra.
En 1973 los de verde y el trébol recibieron, por primera vez, a los sudamericanos. En el viejo estadio Landsdowne Road, los locales ganaron 21-8. Diecisiete años más tarde, en 1990 y también en "La catedral del rugby irlandés", en Dublin, doblegaron a unos firmes argentinos 20-18. Esa tarde Hugo Porta convirtió 4 penales y la conversión del try apoyado por el tucumano Macome.
Las giras de rugby, antes de que la IRB organizara las "ventanas" de julio y noviembre, se planeaban con mucha anticipación. Esa situación explica por qué se enfrentaron Pumas e irlandeses en agosto de 1999, dos meses antes de que chocaran nuevamente en el Mundial de la Gran Bretaña, Irlanda y Francia. El primer test-match se realizó, otra vez, en Landsdowne Road. Triunfaron los dueños de casa 32-24 y nuestros hombres sufrieron por la punterÃa del medio-apertura Humphrey, quien embocó 4 penales.
El otro duelo de 1999 entre estos tenaces oponentes se hizo en Lens, una pequeña localidad francesa. Definió el repechaje del Mundial, para pasar a los Cuartos de Final. Fue uno de los partidos de rugby más emotivos, disputado por admirables gladiadores, que presencié en varias décadas de comentarista. Más allá del duelo de los pateadores, donde Humphreys y Gonzalo Quesada acertaron 7 penales cada uno, lo que quedó en la memoria fue la defensa de los argentinos en los quince minutos finales.
Recordemos: si bien Quesada fue tan eficiente como el medio-apertura irlandés, los de verde sacaron ventaja por un drop-gol. Pero el entrenador argentino, el neocelandés Wyllie ( sugerido por Gonzalo Beccar Varela, su colaborador) hizo un cambio brillante: Quesada pasó de medio-apertura a full-back e ingresó de N° 10 Felipe Contepomi ( sÃ, el capitán en 2010) que aportó su solidez en el tackle.
Cuando nadie lo esperaba, Los Pumas realizaron una jugada brillante: en la lÃnea de 22 metros del rival, abrieron la pelota. Hubo un salteo y llegó a las manos de Diego Albanese ( sÃ, el comentarista de televisión en 2010) quien corrió con determinación y apoyó el único try del test match. Desde la bandera, Quesada logró el gol que vale 7 tantos y permitió que nuestro seleccionado obligara a los irlandeses a lograr un try para ganar, ya que no les bastaba con otro acierto del pie de Humphrys. Entonces llegó la defensa de "Las Termopilas", aunque la variante histórica fue que, al revés que los mÃticos espartanos, los sudamericanos no fueron derrotados ; se quedaron con "las mieles de la victoria", tras el triunfo por 28-24.
Fue un privilegio estar en Lens y compartir la entereza y firmeza de los muchachos de AgustÃn Pichot. Todos aguantaron, una y otra vez, los embates de los decididos irlandeses. Pasaron los 80 minutos y el referà australiano Dickinson no finalizaba la batalla. Los argentinos se defendÃan, tackleaban y contenÃan a los de verde, muy cerca de la zona de try. En la cabeza de los sudamericanos estaba la consigna "¡ No pasarán!" y dejaban el alma en cada movimiento irlandés. Y ... no pasaron. Esa noche en el pueblito de Lens, el 20 de octubre de 1999 quedó en la historia del rugby argentino. Como nunca, Los Pumas alcanzaron la mayorÃa de edad.
Gran parte de ese grupo se mantuvo en los dos siguientes Mundiales y, nuevamente, tuvieron que probarse contra Irlanda. No les fue bien a los argentinos en la Copa William Webb Ellis de 2003, en Australia. En una tierra de cowboys, Adelaide, los de verde batieron ajustadamente a nuestros Pumas. El resultado fue 16-15 y nuestro equipo pudo haber ganado. Recuerdo el notable drop-gol de Corleto, quien pateó el tiro de sobre pique desde media cancha. Aunque Quesada también gravitó y sumó 3 penales y un segundo drop, Irlanda contó no sólo con el efectivo Humphrys sino con Ronan O´Gara, un antipático rival en los años siguientes. Sin embargo, a pesar de la punterÃa de los dos europeos, la diferencia la hizo el único try del partido, apoyado por Quinlan. De tal modo, al revés de lo que habÃa sucedido cuatro años antes, en la tierra de los canguros fueron Los Pumas los que quedaron fuera del Mundial.
La casualidad determinó que, en el siguiente Mundial , nuevamente chocaron argentinos e irlandeses en el magno certamen de la IRB. El 30 de septiembre de 2007, en el mÃtico estadio Parc des Princes, el seleccionado dirigido por Marcelo Loffreda apabulló a Irlanda 30-15. Después de esa victoria y las dos que lograron contra Francia, el anfitrión, nuestro seleccionado alcanzó un momento sublime: los argentinos alcanzaron el grupo selecto del rugby internacional pues finalizaron terceros.
Esa madurez les abrió el camino para integrarse, dentro de poco, al Torneo de las Tres Naciones, que serán cuatro dentro de dos años . Pero antes , en 2010, queda un examinador tremendo que permitirá evaluar el nivel de nuestros Pumas. SÃ, nada menos que Irlanda.






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