El largo camino de la URBA

La Unión de Rugby de Buenos Aires, luego de un extenso recorrido, llegó a La Plata. Aun cuando los "play off" no tuvieron el marco de público soñado , igual se dieron el gusto de plasmar, el mismo día, cotejos decisivos en diferentes categorías. Además, es probable que irán más espectadores a las semifinales y, una semana más tarde, cuando se defina el certamen superior.



El camino fue largo pero admirable. Lejos quedaron los tiempos en que el rugby porteño estaba entrelazado con la UAR y el interior se sentía discriminado . Cuando jugué para Buenos Aires, por caso, siempre recibíamos abucheos por parte de los provincianos porque llegábamos en avión y, los restantes finalistas, lo hacían en ómnibus. Esa situación tenía una explicación: el rugby creció en la Capital Federal y en el Gran Buenos Aires y, sin ninguna postura "unitaria" , se unificó a la entidad madre con los equipos porteños y de los partidos aledaños a la gran ciudad.

Todavía recuerdo emocionado cuando Salta se presentó en el CASI, en una etapa del Campeonato Argentino . Entraron al estadio del Atlético cantando la " López Pereira", zamba que simboliza a la tierra de Güemes. Para ellos era llegar a La Meca y habían hecho un gran esfuerzo para llegar a la "Ciudad del Rugby". El orgullo de los salteños reflejaba una constante de los rugbiers del interior : Buenos Aires siempre estaba lejos.

Pero, cuando crecieron los cordobeses, tucumanos y mendocinos, fue necesario modificar una situación absurda: separar al rugby de Buenos Aires con la UAR. Cuando se hizo, nació la URBA y , desde entonces, se hizo sólido el "Federalismo" en el rugby. Ya no había privilegios ; todos representaban al rugby nacional.

Sobre la marcha, la URBA mantuvo su actividad y debió crearse a sí mismo. La antigua casa de de la UAR pasó a ser la sede del rugby de Buenos Aires. Pero esa era su única propiedad porque, hasta hoy, la poderosa URBA no tiene cancha. Fue allí cuando comenzó el largo camino para realizar sus partidos. Como antes, dependió de los clubes, quienes prestaron sus campos, antes gratuitamente y, ahora, por algún acuerdo pecuniario.

Inicialmente se elegía al CASI por su vieja y noble tribuna de cemento, su influencia centenaria en el rugby y por su estratégica ubicación. Después apareció el fundador Buenos Aires ( más conocido como "BiEi") , en su amplio terreno en Don Torcuato (San Miguel o Malvinas Argentinas; nunca supe a qué partido pertenecía la propiedad vecina a Campo de Mayo) que permitió concretar un objetivo de la URBA: Reunir en un mismo sitio a todos los clubes que definían los campeonatos. Parecía que, aunque no era propio, el rugby de Buenos Aires se había afincado.

Sin embargo, sólo se pudo hilvanar esas finales durante un par de años. Desavenencias entre los miembros del Buenos Aires Cricket & Rugby Club los obligaron a vender ese predio y trasladarse a un nuevo sitio, en el camino a Nordelta. Para la URBA significó otra mudanza, siempre a la búsqueda de la "Tierra Prometida".

Probaron con las coquetas canchas del Club Newman pero quedaba a trasmano, al menos eso fue lo que me dijeron. Después, el error más grande: el rugby de los clubes del Gran Buenos Aires, de Rosario y de La Plata definieron sus certámenes en un sitio insólito: la cancha futbolera del Club Ferro Carril Oeste, en Caballito. Aunque, largo tiempo atrás, los "Ferrocas" pertenecieron a la UAR y jugaron en sus torneos, lejana quedó su proximidad a nuestro deporte. El resultado fue malo: las finales carecieron de clima "rugbista" , la gente estuvo incómoda y nos dimos cuenta que la pelota ovalada era " sapo para otro pozo".

En los dos años anteriores a 2010, la URBA eligió al Club Atlético de San Isidro para concretar las finales. Para mí ( sé que me comprenden "Las generales de la Ley") fueron jornadas fantásticas, por la respuestas del público, por las hinchadas y por la presencia de jugadores de todas las épocas que se sentían en su ambiente.
¡ Cuál fue el inconveniente de CASI? Como sólo contaba con una sola cancha , algunas finales se disputaron en otros clubes. La URBA quería algo más global, como había pasado cuando alquilaban la cancha de "Bi Ei" . Por eso se fueron del centenario club de la Ciudad del Rugby y surgió la propuesta de La Plata. Los "Canarios" contaron con el apoyo de la Municipalidad platense y, en algunos aspectos, del Gobernador Scioli.

La URBA paró, en el año del Bicentenario, su largo recorrido. Anduvo antes por el Oeste, el Norte y, ahora , se afincó en el Sur de la vasta Provincia de Buenos Aires. De todos modos, por más que quede conforme con las finales platenses, seguirá huérfana: lejos están de concretar los anhelos que existen en otros países : ¿Podrá la Unión de Rugby de Buenos Aires afincarse en su propia casa, con campos de juego, gimnasios , departamento médico , sitio para reuniones técnicas, salones para "terceros tiempos" y tribunas? Por ahora, sólo es un sueño.