De tal palo tal astilla

Más de una vez hemos destacado las virtudes intrínsecas del rugby: nobleza, respeto por el referí y el rival, juego limpio, amistad, presencia de todos los físicos de hombres y mujeres. Nuestro deporte, desde los primeros años en el Colegio de Rugby, allá en el condado de Warwickshire, ha defendido al puro "Sport", una forma de vida sustentado en la actividad física, la tolerancia y la cortesía.



Más de una vez hemos destacado las virtudes intrínsecas del rugby: nobleza, respeto por el referí y el rival, juego limpio, amistad, presencia de todos los físicos de hombres y mujeres. Nuestro deporte, desde los primeros años en el Colegio de Rugby, allá en el condado de Warwickshire, ha defendido al puro "Sport", una forma de vida sustentado en la actividad física, la tolerancia y la cortesía.

De propósito reservé una expresión que sintetiza todas las esencias de este fenomenal deporte: la tradición, que se transmite de padres a hijos . Tanto en el resto del mundo como en la Argentina lo tradicional sostiene al rugby. Si no existiera no conservaría su ética, su armonía.

Esta costumbre se robustece cuando los hábitos del rugby pasan de un padre a su hijo. Gracias a esa continuidad "dinástica" vemos alrededor de las canchas a los padres, los abuelos y los hermanos de los ocasionales protagonistas de un partido. Ellos saben que no están solos y que sus esfuerzos, ganen o pierdan en un cotejo, serán valorados por sus familias. Sobretodo, si sus ascendentes han sido jugadores y les han contagiado esas tradiciones del rugby.

Sólo con leer los apellidos de los muchachos que participan en el certamen superior de la URBA advertimos ese vínculo, el secreto del poderío de nuestro deporte. Me basta un ejercicio de memoria para relacionar los nombres y comprobar que los protagonistas de hoy siguieron a sus abuelos o padres.

En el último choque entre Belgrano Athletic e Hindú , por caso , aparecen vástagos de jugadores de décadas anteriores. Joaquín Lucchetti pertenece a una familia que dio varios rugbiers y, también a la "Leona" Rosario Lucchetti. Tomás Rosati sigue a su abuelo Hugo y a su papá, los dos protagonistas de Belgrano en sus días. Los hermanos Cubelli, ambos medio-scrum, siguieron los pasos de su papá, hooker del club y de Los Pumas. Las virtudes de los dos chicos también surgen de la mamá, una excelente tenista y jugadora del hockey del viejo instituto de la calle Virrey del Pino.
Federico Gorrisen, por último , continuó a su tío y a su padre con la camiseta "marrón".

Hindú no se queda atrás. Francisco Bosch es hijo de un hombre del CASI y nieto de un legendario caudillo del Club Universitario de Buenos Aires, Ezequiel Holmberg. Hernán Senillosa es muy parecido físicamente a su papá, también tres-cuartos de los " Hindustanes" ( así se los denominó originalmente) . Francisco y Joaquín Díaz Bonilla continúan el fervor por la pelota ovalada de su papá. Nicolás Fernández Miranda ( también sus otros dos hermanos) es hijo de quien fuera hooker de Hindú. Mateo Iachetti es heredero de uno de los mejores segundas líneas de Los Pumas, Alejandro- "Sandro"- . También sobrino del inolvidable Marco.

La alineación del San Isidro Club incluye tres hijos de protagonistas de la década del ´70, la más fructífera de " los de Boulogne". Tomás de Vedia sucede a "Tacho" , un magnífico tercera línea. Benjamín Madero también es medio-apertura como su padre Rafael, N° 10 en el SIC y centro el Seleccionado Argentino. El tercero es Máximo Lucke, continuador de su papá, el "Gordo" Lucke.

En La Plata están los Roan, miembros de una vasta familia de rugbiers. Francisco Albarracín continuó a su papá, ex jugador y entrenador desde hace varios años. Uno de los goleadores del Campeonato de la URBA es Dimas Suffern Quirno, quien siguió los pasos en el rugby de su padre, ex jugador de Alumni .

Champagnat no tiene un Martínez Valerga sino dos: Simón y Tobías, sucesores de su papá, un potente delantero del colegio Marista.

En el viejo club de San Isidro, CASI, son muchos los hijos que visten la camiseta blanca y negra de sus creadores . Juan Cruz Van Gelderen es uno de ellos, pues Alejandro jugó de centro y su tío, el vigoroso " Bolita", de pilar. Ricardo Gaitán, hermano del Puma Martín, también imitó a quien lo engendró, rugbier en Paraná. El papá de Santiago Sánz perteneció a San Martín . Los tíos de Felipe Muslera, los hermanos Durlach, jugaron en el SIC. El joven Juan Ymaz tiene una continuidad fantástica: su abuelo integró la Primera División de Curupaytí; su papá ya fue hombre del CASI. Martín Landajo continúa a su progenitor , medio-scrum de Pueyrredón y del equipo nacional. El papá de los Figuerola representó a Belgrano Athletic.

Alumni también registra varios herederos: Santiago González Iglesias sucedió al "General" González , un esforzado pilar. Nahuel Neyra tuvo un papá Puma, que jugó en CUBA y, después, en Alumni. En Tortuguitas están Víctor y Matías Azpiroz, portadores de un prestigioso apellido, que tuvo al "Pato" como capitán del equipo nacional y figura de Obras Sanitarias.

En Atlético del Rosario irrumpen apellidos de fuste , que significaron mucho en este club fundador de la UAR: Estelles, Torno y Risler , dignos herederos de sus papás.
Pucará repite nombres de otros momentos del instituto del Sur del Gran Buenos Aires: Germán Villamil y Diego Palma son dignos vástagos de los backs de los ´80, "Josi" y " El Flaco".


Ya lo dije: sólo es un ejercicio de memoria, que no agota la lista. Sirvió para reforzar la teoría de la tradición y la continuidad en el rugby de Buenos Aires. Sería bueno, señores lectores, que nos aporten otros nombres y robustezcan nuestra tesis.