Seven en el Imperio

Fue grato, hace un año, escuchar a Agustín Pichot cuando habló en el magno Congreso del Comité Olímpico Internacional. Con su elocuencia y sagacidad habituales defendió al rugby como disciplina nueva. Fue elegido por la IRB por su importancia en nuestro deporte. La gestión del ex capitán de Los Pumas, más el esfuerzo de hombres y mujeres que representaron a todos los continentes, logró su cometido: el rugby es olímpico y, en 2016, en Río de Janeiro, se disputará el primer certamen.



Como ya narramos en otros trabajos, el rugby ya fue olímpico pero desapareció por dos razones: 1) Porque, a comienzos del siglo XX, no eran muchos los países que practicaban el juego de los tackles. 2) Porque los organizadores de las Olimpíadas necesitaban espacio para las actividades de las mujeres.

Pasó el tiempo y el rugby fue olvidado como disciplina ecuménica. Existía el Torneo de las Cinco (ahora 6) Naciones, las giras y los "Sevens" de cada país. Se necesitó la iniciativa de un protectorado británico, la isla de Hong Kong, para que el juego de siete hombres cobrara importancia mundial. Fue un punto de partida porque la entidad madre - la IRB (International Rugby Board)- comprendió que no podía escaparle a competencias de carácter mundial. Impulsaron el rugby de 15 protagonistas, cuando, en 1987, se realizó la Copa "William Webb Ellis". Los dueños de casa fueron Nueva Zelandia (será local, nuevamente, en 2011) y Australia.

Después, en Escocia, la patria del "Seven", se concretó el Mundial de rugby reducido. Si bien lo ganó Inglaterra, lo importante fue la respuesta del público que cubrió todos los lugares del célebre estadio Murrayfield, durante tres días (me consta: estuve allí). Desde entonces, el "seven" se transformó en un suceso masivo, pues interesa a los que conocen al rugby y también lo aprecian los ignotos por su dinamismo, plasticidad, juego colectivo, resistencia física y velocidad.

Faltaba un paso más: el rugby dentro de una competencia con otros deportes, al estilo olímpico. Y, nuevamente, fue la comunidad británica la que dio un paso trascendente. Incluyó al rugby en Los "Commonwealth Games", llamados por mí "Juegos del Imperio", ya que participan naciones que, alguna vez, formaron parte de los pueblos conquistados por la Gran Bretaña. Muchos de ellos, ahora, participan por tradición pues no tienen ningún vínculo con la reina de Inglaterra. Eso sucede, por caso, con Canadá, que no hace muchos años rompió sus compromisos políticos, económicos y sociales con la otrora "Madre Patria" (en las provincias de habla inglesa). Sin embargo, los deportistas del admirable país de América del Norte compiten en los Commonwealth Games.

Se eligió al "seven" porque un torneo masivo se resuelve en tres días y sólo se necesitan dos canchas. La primera vez fue en Kuala Lumpur, Malasia, en 1998. Y, para sorpresa de muchos, fue un suceso de público. Desde entonces, el rugby reducido es, con el atletismo, la disciplina más buscada en los "Juegos del Imperio".

El rugby, en esas "olimpíadas británicas", presenta seleccionados de Europa, Asia, África, Oceanía, América del Norte y del Caribe. Después de Kuala Lumpur las ciudades sedes fueron Manchester (2002) y Melbourne (2006). Ahora, desde octubre de 2010, el anfitrión será Nueva Delhi, en la India. Cuatro años más tarde, en 2014, serán los escoceses de Glasgow los que organizarán los "Commonwealth Games" y, por supuesto, la participación del "Seven".

Sólo un país se consagró campeón: Nueva Zelandia, cuyos célebres "All Blacks" triunfaron en las tres ediciones. Por supuesto, este año hay varios septetos que pretenden destronar a los fantásticos rugbiers de Las Antípodas. Ellos serán cabeza del grupo "A", que incluirá a Escocia, Canadá y Guyana.

Sudáfrica, medalla de bronce en 2002, luchará contra Gales, Tonga y los dueños de casa, la India, poco conocedores de los tackles, lines y scrums.

El cuarteto "C" cuenta con Samoa, actual campeón mundial de "rugby a siete", que mostrará sus virtudes con Kenia (cada vez más capaz), Uganda y Nueva Guinea.

Inglaterra, medalla de plata en 2006, será cabeza de serie y deberá probarse contra un rival de fuste: Australia, tercero en el Mundial de 2010. Menos posibilidades tendrán Namibia y Sri Lanka.

Los indios (o hindúes) esperan que, como pasó en Melbourne, en 2006, el público concurra masivamente al estadio de rugby. Valga este dato: la final australiana la presenciaron más de 50.000 espectadores. Asombra más conocer la aceptación masiva de los tres días del "Seven", hace cuatro años: 150.000 personas.

Ya nadie discute al rugby La Copa William Webb Ellis de XV, el circuito anual y el mundial de VII; los Juegos del Commonwealth; los próximos Panamericanos de 2011 (sí, habrá rugby en Méjico); los Juegos de la Comunidad Judía; los Juegos asiáticos; todos reflejan la madurez y el crecimiento enorme de nuestro deporte pues incluyen al deporte que, según la leyenda, nació en el Colegio de Rugby. La televisión, oportuna como siempre, transmite los certámenes a todo el orbe.

Sólo resta el paso olímpico. Llegará, como sabemos, en 2016.