Honor a los gordos (Parte II)
En la primera nota sobre "los gordos", los primeras lÃneas del rugby, hice hincapié en la impresión que esta peculiar formación del rugby causó a colegas de prensa, que desconocÃan nuestro deporte. Pedimos "honores" por la idiosincrasia de los pilares y hookers, quienes son felices cuando contribuyen con su esfuerzo, su sacrificio y su humildad al éxito de un equipo.
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El rugby solucionó un problema de los colegios, pues no todos los muchachos (ahora las chicas) tenÃan cabida en el fútbol, el hockey, el atletismo, el básquet. Los pesados, los  "lungos" y los petizos quedaban afuera y se frustraban. El juego de los tackles, por el contrario, recibe con los brazos abiertos a todos los fÃsicos de los seres humanos.
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           Cuando los organizadores de esa variante del fútbol, nacida en el Colegio de Rugby, establecieron las primeras reglas incorporaron al scrum, como una adaptación de la cinchada ( ya expliqué que, en inglés, se denomina " Tag of War")con la intención de dar un castigo menor al equipo que cometió una infracción leve.
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           Al principio eran 20 ó 30 por bando. Pero, después, redujeron el número de participantes en esa alternativa de poner en juego a la pelota. Como un sÃmil de la estructura de un regimiento, los de la cinchada fueron "forwards", es decir, la infanterÃa, los esforzados soldados que iban al frente en una batalla.
           Se optó por ocho protagonistas, con una distribución 3-2-3 :  tres primeras lÃneas; dos segundas y tres terceras que empujaban en la misma posición, aun cuando los de afuera dejaban un hombro libre. Esta modalidad fue muy popular en los británicos de la primera época.
 Pero  los neocelandeses prefirieron armar su "scrum" con siete. ¿Por qué? Porque tenÃan un lanzador que arrojaba la pelota  al medio de los primeras lÃneas y, atrás, a un receptor, que la tomaba más rápido que el oponente. Esa alternativa de los All Blacks se describe con este esquema: 2-3-2. Fue la que utilizaron los célebres equipos de 1905 y 1924, quienes sólo perdieron un partido, tras disputar 67 encuentros y test-matches.
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           Esos rugbiers de " Las AntÃpodas" creÃan en la eficacia de su esquema ( dos primeras, tres segundas y dos terceras lÃneas) porque les daba éxitos. No compartÃan esa modalidad  los australianos y, sobre todo, los sudafricanos. Estos últimos contaban con un "pensador" de la teorÃa del rugby , llamado A.F. Markotter,  que preferÃa esta integración de los delanteros: 3-4-1; ocho en total. Dos pilares y el "hooker" adelante; alas y segundas lÃneas detrás que  apoyaban sus hombros en las colas de los de adelante. El de más atrás   era el N°8, o centro tercera lÃnea, que colocaba sus hombros en los glúteos de los segundas lÃneas.
           Esta formación fue la que prevaleció en el tiempo  y es, en definitiva, la que se utiliza ahora, aun cuando, cada tanto, un wing-forward pone su hombro en la cola de un segunda lÃnea para organizar un ataque con su N° 8. Los "gordos", los tres de la vanguardia de la formación , siempre han mantenido su tarea: empujar y taconear la pelota hacia atrás. Desde los primeros tiempos, se estableció su esencia: esforzarse para que otros se luzcan.
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           La discusión de los estilos para la formación del scrum terminó en 1932, cuando se determinó que la pelota podÃa ser " hookeada" o enganchada sólo después de pasar tres pies de la primera lÃnea. Por supuesto, esta regla destrozó la modalidad neocelandesa. Según expresa Keith Quinn, autor de la "Enciclopedia del Mundo del Rugby" los rugbiers de la tierra de los Kiwis tardaron 20 años en adaptarse a la forma 3-4-1.
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           Resuelta la estructura, con el correr  del tiempo  se incorporaron otras alternativas. Al principio, los pilares empujaban y el del medio, el "hooker", enganchaba la pelota. No se permitÃa que los primeras lÃneas que sostenÃan al "talonero" ( asà le dicen en Italia y Francia ) empujaran la pelota. Con el transcurso de los años, eso se modificó porque creció otro concepto: salida rápida de la pelota para que no se produjeran caÃdas de los primeras lÃneas.
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           En las décadas iniciales,  los pilares tenÃan prohibido sostener o levantar a los que saltaban, en general segundas o terceras lÃneas. Esa regla era absurda porque los que  se  elevaban en la hilera,  llamado en inglés "line" ( nosotros mantenemos esa palabra británica) quedaban desprotegidos y, si los tocaban en el aire, caÃan malamente y se lesionaban. Por suerte, los legisladores de este deporte comprendieron que era más seguro apuntalar a los que buscaban  la pelota y no tenÃan sus pies sobre el terreno.
           No hace mucho se permitió algo más: sostener y levantar a los que buscaban el cielo. De tal modo, los pilares incorporaron otra tarea más: poner más vigor para que no se caiga el que sube y, simultáneamente, ayudar a su salto. Por supuesto, esos estoicos primeras lÃneas quedan abajo, sin que nadie advierta su dinámica y su  coordinación para que el "lungo" tome bien arriba la pelota.
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           El hooker también evolucionó. Durante todo el siglo XIX y gran parte del XX, su tarea se reducÃa a enganchar la pelota en los fijos, los scrums. Lo importante era que taconeara la pelota para atrás. No importaba que se colgara de sus pilares ni que sacara la pierna hasta la boca de la formación. Eso fue lo que hice yo, durante mis 20 años como " hooker". El "swing" del primera lÃnea centro era admitido, aunque se colgara y desarmara la formación.  No  se prestaba mucha atención a esa irregularidad: al sacar la cadera y dejar de sustentarse sobre sus pies, la estructura del scrum desaparecÃa y se producÃan derrumbes que, cada, tanto, se transformaban en lesiones.
           Por recomendaciones de los  médicos, se estableció que el "hooker" tenÃa que tomar a sus pilares por encima de los hombros de sus compañeros  ( nosotros ponÃamos los brazos por debajo, para tener más suelto el cuerpo y colgarnos) y era una infracción grave liberar los dos pies o bajar la cadera para buscar la pelota.
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           Hasta los años ´70 del siglo XX, el lanzador de la pelota  a los "lines" eran los wingers, los punteros. El hooker se quedaba entre la lÃnea que limita la cancha y la raya cortada que se pone a cinco metros ( antes utilizábamos las "yardas" inglesas. Medida que, todavÃa, aplica el hockey sobre césped) . Sólo en los "sevens", el hooker lanzaba la pelota a la hilera de dos delanteros. ( todavÃa recuerdo cuánto me costaba  dirigir la pelota  al hombre elegido).
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           Algunos técnicos innovaron: ubicaron a los  wingers más atrás, para que pudieran ayudar al full-back, y resolvieron que fuera el hooker quien lanzara la pelota. Otra tarea más para ese delantero que tenÃa que sumar precisión y poner la pelota en la posición indicada por su medio-scrum.
           Los franceses, siempre dispuestos a innovar, prefirieron que fuera el N° 9, el medio scrum, quien lanzara la pelota al line y, sin demoras, se ubicara delante de sus forwards. Asà mantenÃan al hooker en la "boca" del line y al winger detrás. Entre nosotros, Hindú Club prefirió esta alternativa y, hasta ahora , la aplica ( Nicolás Fernández Miranda es un experto lanzador).
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           Como se advierte, los "empujadores" de la cinchada inicial son hombres claves en la estructura de un equipo de rugby. Pero, a pesar de su participación más activa ( va de suyo que, en el tercer milenio , gravitan en los ataques y , sobre todo, en las formaciones espontáneas: rucks y mauls) , el primera lÃnea no perdió su humildad: empuja,  soporta el peso de los saltadores , se agrupa y protege a quien posee la pelota; todo ellos sin lucirse, pasando inadvertido.
           ¿Cuál es su alegrÃa y su premio?  Contribuir a que sus compañeros marquen puntos ,  tengan posesión de pelota y, sobre todo,  nunca queden solos, gracias a la protección de esos primeras lÃneas.
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           Por todo esto, honor a los "gordos", mis hermanos pilares y hookers.
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